Hay muchas maneras de empezar mal el día, pero hay algunas que además de ponerte de mala leche, pueden resultar lamentables. Tengo un buen ejemplo:
Hoy me he levado contenta del gran esfuerzo que iba a hacer…
Después de varias semanas pensándolo, me he armado de valor para levantarme a las 6.45, con el correspondiente dolor de poner en el despertador el número 6, para irme a la piscina antes de trabajar.
Me he hecho la mochila, me he puesto el bañador y, cuando el resto ponían las calles, yo andaba sola hasta la piscina
Ilusa de mi que en ningún momento he barajado la posibilidad de que una piscina municipal, cuyo publico mayoritario son señoras de más de 60 años que hacen aquafitness, estuviera cerrada
Y sí, así ha sido. A las 7.40 os digo ya que la piscina municipal de Manises no abre, lo hace a las 9.30
¿Y qué he hecho? Irme en bañador a trabajar. Me he cambiado al llegar, pero vamos, lamentable… por venir una hora antes y por las pintas que llevaba. Claro, yo esperaba zambullirme cual sirena en una piscina vacía (de gente, digo)… y ni me había duchado, ni peinado, ni nada… incluso me he quitado un par de legañas en el espejo del baño de mi planta
Vamos, que como lo que cuenta es la iniciativa y decisión, me merezco un reconocimiento público, aunque al mismo tiempo me sienta tonta del culo y cansada.
Mierda de piscinas municipales, algún día iré a un gimnasio pijo que me den zapatillas, toalla y piscina a las 7.
Fin